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De la marihuana, la macadamia y los capullos de seda

La generosidad de la tierra y el clima genera, en el Paraguay, toda clase de negocios. De los tres rubros citados en el título, sólo el primero ha alcanzado volumen, pese a todos los obstáculos que se le han puesto en el camino con represión, quema de plantaciones y encarcelamiento de productores.
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ANÁLISIS

Por Cristian Nielsen

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Los otros dos: la macadamia y los capullos de seda, no pueden salir de la medianía aun con todos los programas de asistencia financiera y técnica puestos en marcha por el Estado y la iniciativa privada para estimularlos.

Mientras lo prohibido prospera, lo legal languidece. Contradicciones que tienen, sin embargo, su explicación.

LA GUERRA DEL CANNABIS

En la década de los ‘90, tras la caída del régimen estronista, el Paraguay comenzó a tomar conciencia de la magnitud que había alcanzado el negocio de las drogas. Habíamos pasado de ser un país de tránsito de cocaína y de incipientes cultivos de marihuana a creciente productor del cannabis y un redistribuidor de caudalosas corrientes del polvo blanco rumbo a mercados mundiales.

Fue así que en 1992 se creó la Secretaría Nacional Antidrogas con la cual se intentó hacer frente a una realidad que hasta entonces se conocía a medias o, simplemente, se la tapaba mediante políticas de represión a la información.

La ley de creación –luego modificada y ampliada- era muy escueta. Tenía cuatro artículos, el primero de los cuales asignaba a la Senad la función de coordinar las acciones “entre los entes gubernamentales y no gubernamentales que trabajan en programas de lucha contra el narcotráfico y la drogadicción”.

Ni bien estuvo en funciones, la Senad de aquellos días se dedicó, entre otras cosas, a hacer ingeniería social.

¿Cómo lo hicieron, o intentaron hacerlo?
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“PLANTEN MACADAMIA”

Capitán Bado era, en los años ‘90, el ombligo del incipiente enclave marihuanero. Hasta allí fue una de las primeras misiones de la Senad con una propuesta sorprendente: en vez de marihuana, plantar macadamia, un árbol ya conocido en el Paraguay desde mediados del siglo XX pero con escaso o nulo desarrollo a escala. Cuando la Senad y sus directores expusieron el proyecto, la nuez de macadamia tenía un alto valor de mercado, inalcanzable para otros rubros tradicionales… excepción hecha de la marihuana. Con una “pequeña” diferencia: la marihuana alcanza su maduración, en el Paraguay, entre los seis a ocho meses, mientras que un árbol de macadamia sólo puede ser cosechado a partir del séptimo año de desarrollo.

A esta particularidad hay que agregar otras: la nuez de macadamia tiene un proceso post cosecha muy delicado, que lleva tiempo y trabajo. Debe haber acopiadores que paguen un buen precio y mercado en donde colocar el producto y tiempo para cerrar la operación comercial.

“Plantamos marihuana porque la marihuana da plata” dijo sin vueltas un productor badeño en una audiencia pública encabezada por el jefe de la Senad de aquellos días. “La marihuana la vienen a buscar a nuestra puerta y la pagan al contado y en el día” agregó el hombre, algo temeroso de exponerse públicamente y ante las cámaras de televisión.

Estamos hablando de un episodio ocurrido hace más de 20 años y del cual, quien esto escribe, fue testigo.

Aquel intento de la Senad de convertir productores de marihuana en productores de macadamia cayó en el olvido. Aparte de empezar y terminar con las mismas letras y tener el mismo número de caracteres, marihuana y macadamia están separadas por un abismo, insuperable para el campesino de a pie y sin opciones.

Pero mientras la marihuana se expande, la macadamia todavía no ha muerto. Todo lo contrario, podríamos decir que está en “etapa de invernadero”, con productores que desarrollan viveros de alta tecnología en donde generan plantines para difundir este rubro gourmet que sigue teniendo precios altos. Pero no logra arrancar a escala. Según informaba Javier Cosp, productor y gremialista, actualmente quienes cultivan macadamia se concentran en la Cooperativa Iguazú de colonos japoneses, ex miembros de la cooperativa Neufeld de Caazapá, inversionistas extranjeros y algunos paraguayos que cultivan macadamia como seguro de jubilación.
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LA SEDA “TIPO PARAGUAY”

En los mercados internacionales, en especial la Unión Europea, se habla de la seda “tipo Paraguay”, tal grado de desarrollo ha alcanzado esta fibra que se ha convertido en referencia de calidad, como antaño lo era el algodón.

A comienzos de los ‘90, la empresa Seda&Fibras, dirigida por Andrea Nembri, llegó a exportar hasta 100 toneladas de seda. Pero el avance de la cadena de la soja fue desestimulando a los productores que vieron en la oleaginosa, o en el alquiler de sus tierras a los grandes productores, un negocio más rentable y menos complicado.

No obstante, con perseverancia, el rubro está siendo recuperado.

“Un logro extraordinario –celebraba Nembri en su cuenta de Facebook-. Firma del convenio para sericultura con el Servicio Nacional de Promoción Profesional en Choré. Tendremos capacitación permanente de jóvenes en asistencia técnica. El SNPP se convierte en un poderoso aliado…”.

S&F ya tenía en camino otra alianza, esta vez con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Así está en marcha, desde octubre del año pasado, el proyecto de innovación con la creación de un Centro de Incubación y Promoción de la Sericultura en el Departamento de San Pedro bajo. El objetivo es mejorar la calidad y cantidad del capullo de seda, capacitar y formar a los productores, reducir los costos de producción, simplificando los procesos de la práctica de la sericultura, según informa el Conacyt.

Para financiarlo, el ente destinó G. 209 millones de fondos del Focem-Mercosur y la empresa S&F, otros 800 millones. Se estima que este es un rubro típico de la agricultura familiar, ya que puede ser atendido por el productor en su fase de plantación y corte de las hojas de mora, mientras que la cría y atención de los gusanos de seda queda a cargo de las mujeres y los niños entre los 8 y los 12 años.

Si todo sigue como está planeado, acortando distancias entre productores e industria, alzando el umbral tecnológico y con una buena demanda internacional, la seda paraguaya volverá a difundirse en los mercados mundiales con su marca de origen de alta calidad.5DIAS

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